Existen opiniones discrepantes sobre la eficacia de los plásticos de degradación acelerada, cada vez más utilizados en embalajes producidos en Brasil
Desde hace casi cuatro años, los plásticos de degradación acelerada entraron en la lista de soluciones de un gran número de empresas transformadoras nacionales, que pasaron a utilizarlos en la fabricación de embalajes flexibles o rígidos de diferentes marcas, preocupadas con la responsabilidad ambiental y con sus imágenes delante del mercado y el público en general en Brasil.
Sucede que tales plásticos, también conocidos como oxibiodegradables, (definición dada para la descomposición acelerada que sufren por la acción del oxígeno, de microorganismos, de los rayos solares y de la humedad, entre otros agentes, cuando son descartados), enfrentan réplicas con respecto a su validad en modelos de gestión de residuos sólidos. Una de ellas se expuso en un reciente boletín de una importante petroquímica brasilera, en una entrevista a la investigadora Eloísa Garcia, del Centro de Tecnología de Embalajes (CETEA).
Con el objetivo de debatir la cuestión de forma exenta, y sin la presunción de agotarla, EmbalagemMarca convocó a Eloísa Garcia y a Eduardo Van Roost, de RES Brasil, principal empresa que difunde los plásticos oxibiodegradables en el país. Se les ofreció el mismo espacio (1500 caracteres, incluyendo los espacios), para desarrollar un texto acerca de la siguiente pregunta: “¿El embalaje plástico oxibiodegradable es una buena solución?”. Vea a continuación los argumentos de cada uno de ellos.
SI
Eduardo Van Roost*
El padre de la química moderna, Antoine L. Lavoisier, nacido en Paris en 1743, dijo que “en la naturaleza, nada se crea, nada se destruye, todo se transforma”. La tecnología de los plásticos oxibiodegradables Symphony, internacionalmente conocida por la marca d2w, se basa en los fundamentos de la química y de la biología. La tecnología es testeada y aprobada por laboratorios independientes y reconocidos mundialmente en relación al desempeño (oxidegradación y biodegradabilidad), el contacto con alimentos (FDA y CEE) y los residuos finales (ecotoxidad). Se aplica tanto en la materia prima virgen como en la reciclada. Nuestros plásticos oxibiodegradables también son reciclables por los procesos convencionales. Accesibles y económicos, su uso no altera los procesos convencionales de fabricación.
La realidad ha mostrado que, mientras los gobiernos de diferentes países apoyan o imponen tasas elevadas en relación a los plásticos convencionales, los plásticos oxibiodegradables d2w son permitidos y bienvenidos en todos los países del mundo. En un mundo globalizado, el Brasil no será la excepción y todo el sector plástico deberá estar preparado para responder a estas restricciones, ofreciendo plásticos con características de rápida, segura y total degradación. Tampoco puede ignorarse la real y creciente búsqueda de este concepto de plástico por parte de los usuarios finales.
La industria transformadora brasilera debe de estar pronta para enfrentar los desafíos de los nuevos tiempos. La solución oxibiodegradable d2w, se basa en hechos y en la realidad.
* Eduardo Van Roost es el director superintendente de RES Brasil, quien licencia para el mercado nacional la tecnología dw2 de aceleración de degradación de plásticos, patentada por la inglesa Symphony Plastics Technologies. Su e-mail es: resbrasil@resbrasil.com.br
NO
Eloísa Garcia*
Los materiales plásticos degradables no son la solución para el problema de los residuos sólidos en Brasil, pues aunque degradables requieren la colecta y ocupan lugar en los aterramientos, una vez que la tasa de degradación no es tan acelerada en estos ambientes. Al degradarse en aterramientos se producen gases de efecto invernadero, CO2 (gas carbónico) y CH4 (metano), este último también es un gran problema en la gestión de aterramientos a lo largo de su vida útil y después del cierre y revitalización de las áreas ocupadas, por los riesgos de explosiones.
La degradación se acelera más en ambientes con alta disponibilidad de oxígeno y de luz, o sea, si el residuo se deja a la intemperie. Pero esta no es una alternativa de gestión, pues, además de inducir a la idea de que no existe mal en dejar residuos en las calles, ríos y terrenos baldíos (contra los principios de la educación ambiental), existe la ley básica de que en la naturaleza nada se pierde, todo se transforma. Al degradarse el residuo no desaparece, se transforma en partículas residuales (aditivos, adhesivos, oligómeros, residuos de tintas y de pigmentos, algunos con metales pesados) dispersas en el suelo/aire, llevadas por el agua, penetrando hasta los mantos freáticos etc.
Debemos “romper el paradigma” de que la degradación es la solución para los residuos sólidos. La gestión integrada, el consumo sostenible y la educación ambiental son los instrumentos eficaces para una sociedad que busca el desarrollo sostenible.
*Eloísa Garcia es gerente del Grupo de Embalajes Plástico y Medio Ambiente del CETEA, Centro de Tecnología de Embalaje del ITAL, Instituto de Tecnología de Alimentos. Su e-mail es: esloisa@ital.org.br
Fuente: http://www.embalagemmarca.com.br/embmarca/content/view/full/3312
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